
A quien la vida (Dios) nos ha regalado mucho, mucho nos pedirá... Pero cuidado!! Creernos los buenos, las víctimas, los que siempre damos, es todo un peligro. No somos ni los redentores del mundo, ni los pequeños mendigos. Abramos bien los ojos que el mundo es muy grande y mucha gente sufre, nos necesita, pero ellos nos dan mucho más de lo que a veces podemos ver. Dejémonos querer, dejémonos cuidar, la humildad es mucho más valiosa que nuestra generosidad.
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