NO NEGAR EL BAUTISMO, LA SALVACIÓN ES PARA TODOS

PAPA FRANCISCO A LOS SACERDOTES

Ary Waldir Ramos Díaz

En la ceremonia de ordenación de 19 sacerdotes, el Papa Francisco les exhortó a “no negar nunca el bautismo los que lo piden”. Es el primer sacramento de la Iglesia, que se da a los niños e incorpora a la Iglesia y a la vida cristiana. Sus recomendaciones, presentadas el domingo 27 de abril en la Basílica de San Pedro, son coherentes con sus enseñanzas como arzobispo de Buenos Aíres y sus últimos gestos de pastor de la Iglesia católica.


El 3 de septiembre de 2012 exigió a los sacerdotes de once diócesis de la región Buenos Aires que administraran el sacramento del bautismo a todos los bebés, sean fruto de una relación extramatrimonial o hijos de una madre soltera.

Ahora, como Pontífice, Bergoglio repite la recomendación a los nuevos sacerdotes ante el aumento de situaciones familiares difíciles o complicadas. Sin embargo, ¿qué sucede cuando una pareja homosexual pide el bautismo para un infante o cuándo parejas casadas por el civil o esposos de otra religión solicitan al sacerdote el sacramento?
La Iglesia católica es clara al respecto. De acuerdo con el canon 868, inciso 1, del Código de Derecho Canónico, para poder bautizar a un niño es necesario contar con el consentimiento de los padres o al menos de uno de ellos, y  que haya esperanza fundada de que el niño va a ser educado en la fe católica.
El Papa bautiza a niña hija de padres casados por lo civil
El 11 febrero de 2014, en una ceremonia celebrada en la Capilla Sixtina, Francisco bautizó a Giulia, una niña de siete meses, hija de una pareja italiana casada sólo por lo civil.
El hecho de que los padres no estuvieran casados por la Iglesia no fue un problema para el Papa, que según la crónica, accedió a bautizar a la niña el 25 de septiembre 2013, cuando los padres se lo pidieron durante una audiencia general de los miércoles.

Personas de diferentes confesiones que piden el sacramento
Existen otras situaciones más conflictivas, pero el Papa ofrece el criterio de “nunca decir que no a los que piden el bautismo", un criterio que da en la autenticidad y la libertad del pedido, no en el escándalo que pueda dar la vida pública de los padres, sean parejas homosexuales, mafiosos, autócratas, militares acusados de torturas, políticos controversiales o especuladores bursátiles buitres y sin escrúpulos.
 

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