
Hoy alguien me ha hecho pensar cómo reaccionamos tan distinto las personas ante una misma situación. El dolor puede volvernos fríos y distantes, o puede hacernos sensibles y empáticos con otros que sufren. Lo importante es vivir con una conciencia reflexiva y saber interpretar lo que vivimos para que nuestros rumbos sean para el bien de los demás.
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