CONTEMPLAR Y LEER LA REALIDAD


Contemplar y leer la realidad de nuestro mundo supone una delicada lectura de nuestra realidad personal. La realidad interna implica el reconocimiento del lugar donde se encuentran nuestros afectos, los cuales se reflejan en nuestros discursos, en nuestros ideales, en nuestros proyectos, y en todo aquello que vive en nuestra cabeza.
Estos pensamientos tienen un trasfondo, una base y un cimiento al que es necesario llegar para poder tomar conciencia y contemplar el lugar donde habita nuestro tesoro. Ese cimiento son los afectos detrás de esas voces, detrás de esas estructuras que proyectan nuestros deseos. 

Afectos que pueden estar ordenados o desordenados, dependiendo del fin que tengamos en nuestro proyecto personal de vida. Sin ahondar en esta realidad interna, ¿cómo podemos actuar con profundidad, con suficiente bondad y esperanza en la realidad que esta frente a nosotros? Es por ello que el camino hacia la fe, la justicia y el amor, surge desde la oración, la contemplación y el discernimiento profundo.

E Ignaciana

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