El Papa Francisco recibió a cinco jóvenes belgas y dialogó con ellos sobre su vida personal, sus errores, la pobreza del mundo y la situación de la juventud en la actualidad.
El Papa aceptó la entrevista • «Los jóvenes tienen inquietudes, y yo siento como un deber servir a estos jóvenes, porque la inquietud es como un signo. Siento que debo hacer un servicio a lo que es más precioso en este momento, que es la inquietud de los jóvenes».
Sobre los pobres • «Este es el alma del Evangelio. Yo creo en Dios y en Jesucristo; para mí, el alma del Evangelio son los pobres. Hace dos meses escuché a una persona que dijo: ‘¡Siempre hablando sobre los pobres; este Papa es un comunista!’. Pero no, esta es una bandera del Evangelio, la pobreza sin ideología: los pobres están en el centro del Evangelio de Jesús».
Los jóvenes, expulsados • «En este momento de la historia el hombre ha sido expulsado del centro, se ha deslizado hacia la periferia, y en el centro, por lo menos en este momento, está el poder, está el dinero. En este mundo, los jóvenes son expulsados. Son expulsados los niños, porque se pretenden familias pequeñas, y son expulsados los ancianos. Muchos de ellos mueren por una eutanasia oculta, porque la gente no los cuida».
El futuro de la humanidad • «¿Dónde está Dios y dónde está el hombre? Tú, hombre del siglo XXI, ¿en dónde estás? Y esto me hace pensar: ¿Dónde está Dios? Cuando el hombre se encuentra a sí mismo, busca a Dios; tal vez no logra encontrarlo, pero sigue un camino de honestidad al buscar la verdad, un camino de bondad y de belleza. El camino es largo y algunas personas no encuentran a Dios en sus vidas, pero son verdaderas y honestas consigo mismas, amantes de la belleza, que al final tienen una personalidad capaz del encuentro con Dios, y esto siempre es una gracia».
«¿Se equivoca?» • «Me he equivocado y me equivoco…Se dice que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra –agregó-. Los errores en mi vida han sido así, grandes maestros de vida. No diría que he aprendido de todos mis errores: de algunos no, también soy testarudo. Pero he aprendido de muchos otros errores y esto me hace bien». [Los jóvenes le pidieron un ejemplo concreto]. «Lo diré… lo escribí en un libro, está publicado. Fui nombrado superior cuando era muy joven, tenía 36 años, y cometí muchos errores con el autoritarismo. Después aprendí que hay que dialogar, ver qué están pensando los demás. Pero no he aprendido totalmente…, todavía me equivoco».
«¿Tiene miedo de algo?» • «¡De mí mismo! En el Evangelio, Jesús repite muchas veces ‘¡No tengan miedo!’. Lo dice muchas veces, porque sabe que el miedo es algo normal: tenemos miedo de los desafíos de la vida, miedo frente a Dios. Todos tenemos miedo, todos, no hay que preocuparse por tener miedo, pero sí tratar de aclarar la situación. Hay un miedo malo y un miedo bueno: este último es la prudencia. El miedo malo te nubla, no te deja actuar, y de este nos tenemos que alejar».
«¿Es feliz?» • «Absolutamente. Soy completamente feliz. Tengo una cierta paz interior, una paz grande. Es una felicidad que viene con la edad y también con un camino. En mi vida, e incluso ahora, he tenido siempre problemas, pero esta felicidad no se va con los problemas».
«¿Tiene algo que preguntarnos?» • «No es una pregunta original, la tomo del Evangelio, pero creo que después de haberles escuchado es la pregunta adecuada en este momento: ¿Dónde está tu tesoro, en dónde descansa tu corazón? ¿Sobre cuál tesoro descansa tu corazón? Porque en donde está tu tesoro está tu vida. El corazón se apega al tesoro: puede ser el dinero o el orgullo, o la bondad, la belleza, el deseo de hacer el bien. Deben responderse a ustedes mismos, solos, en su casa».
Extractado de ACI/EWTN Noticias
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