
Nos lo dices, Señor, pero no terminamos de creerlo y de hacerlo verdad en nuestra vida. buscamos los primeros puestos, los oropeles de vanidad, el ser tenidos por importantes según los criterios de este mundo… no nos hacemos como niños pequeños, ni como servidoresni practicamos la humildad…lo pequeño, lo oculto, lo que no cuenta…el camino que abres tú, Señor, para que alcancemos la alegría del Evangelio.
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