«Cuando Dios está en medio de la gente, las relaciones se llenan de vida. Es lo que vemos en el encuentro entre Isabel y María que culmina con el magnificat: hay tanta alegría, agradecimiento, comunicación, comprensión, movimiento, vida, libertad, paz y cercanía a Dios. Y es que no hay espacio para la envidia, los celos, el odio, la violencia, la tibieza ni la estrechez.
E Ignaciana
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