ETERNO ENCUENTRO DE SONRISAS


Dios, que nunca ha estado solo, se ha hecho hombre para que ningún hombre esté solo, para que todos sean invitados y puedan entrar a formar parte de la gran familia de Dios.

Cuando las sonrisas se encuentran por primera vez comienza el camino acompañado en el que muchas más veces se cruzarán estas sonrisas y no siempre serán en la cuna, a veces será en la cruz, otras entre lágrimas de alegría, otras de dolor, pero al final será en el cielo, donde Dios-Niño nos invita a participar del misterio de su amor pleno y desbordante.

Allí ya no habrá más llanto ni dolor, solo amor, solo Dios. Solo eterno encuentro de sonrisas.

Un día, en nuestras tinieblas, brilló una luz que iluminó nuestro corazón, la luz de la sonrisa de Dios hecho hombre. Así, celebrar la Navidad es celebrar un encuentro de sonrisas, la del Niño-Dios y la nuestra, la de ese corazón perdido que ya sabe que Alguien le busca, un corazón perdido que ha sido encontrado por la ternura de un Niño, pero encontrado donde estaba perdido, donde menos esperaba ser encontrado. Ahí empieza su camino, nuestro camino, tu camino.

Jóvenes Católicos

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