
Para seguir a Jesús es necesario caminar, no permanecer quietos “con el alma sentada”. La fe, si es auténtica, nos hace correr riesgos, pero da verdadera esperanza.
“Los quietos… esos que se quedan a un lado del camino, mirando. Estaban sentados. Como estaban sentados los escribas: esos no seguían, miraban. Miraban desde el balcón. No caminaban por la vida: sino que balconeaban la vida. No se arriesgaban nunca, solo juzgaban. Eran los puros y no se mezclaban”.
“Los quietos… esos que se quedan a un lado del camino, mirando. Estaban sentados. Como estaban sentados los escribas: esos no seguían, miraban. Miraban desde el balcón. No caminaban por la vida: sino que balconeaban la vida. No se arriesgaban nunca, solo juzgaban. Eran los puros y no se mezclaban”.
Papa Francisco
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