DEJA SALIR LA MARIPOSA ESCONDIDA EN TI


Dentro de mí hay debilidad pero también fuerza

Estamos en Cuaresma y escucho continuamente la palabra conversión.

Comenta el papa Francisco: “No dejemos transcurrir en vano este tiempo favorable. Pidamos a Dios que nos ayude a emprender un camino de verdadera conversión. Abandonemos el egoísmo, la mirada fija en nosotros mismos, y dirijámonos a la Pascua de Jesús”.

La palabra conversión me habla de un cambio profundo que anhela mi alma. La palabra griega metanoia hace referencia a un cambio de visión, a un giro por el que me convierto, o me arrepiente de algo.

Es una transformación profunda de mi corazón y de mi mente. ¿Acaso necesito el cambio? ¿Es necesario que me transforme de esa manera tan radical? ¿No basta con dar unos pequeños retoques?

Algunas veces siento que  no quiero cambiar demasiado. No porque esté todo en orden. Sino porque cambiar implica esfuerzo y dolor.

Aleteia




Un dejar de ser de una manera para ser de otra. Un abandonar ideas y puntos de vista para renovarme por dentro. Y todo cambio exige lucha, desgarro, llantos.


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