CELEBRACIÓN DE LA RENOVACIÓN
DE VOTOS
16 DE ABRIL 2019
MONICIÓN
En este marco de la Semana Santa, y en este día de retiro, nos
reunimos en nombre del Señor, para renovar nuestro compromiso de vida
consagrada al Señor, en la vivencia de los votos vividos en fraternidad.
Nos sentimos unidas a toda la Familia franciscana, que en
este día hace renovación de la profesión, recordando la aprobación oral de la
“Forma vitae” que el Papa Inocencio III concede a Francisco en el año 1209.
Unidos pedimos la luz y la gracia de vivir siempre anhelando cumplir su
Voluntad.
Lo hacemos ante esta imagen de Cristo Crucificado de S.
Darían, por el que Francisco se sintió llamado y con sus palabras, oramos
juntas:

¡Oh alto y
glorioso Dios!
Ilumina las
tinieblas de mi corazón,
y dame fe
recta,
esperanza
cierta
y caridad
perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla
tu
santo y veraz mandamiento. Amén
Canto – Tu eres el bien…
De esta manera el Papa y en él la Iglesia, reconoce en
Francisco a un hombre carismático, un hombre de Dios y aprueba su forma de
vida, en la que se inspira María Ana, nuestra Fundadora, y en la que quiso
seguir en fidelidad a la llamada que el Señor le hacía.
También nosotras nos sentimos llamadas a revitalizar nuestro
compromiso, a reafirmar nuestro Sí al Señor de nuestra vida y renovar en lo
profundo de nuestro corazón que queremos ser para El y para su Reino. Que
queremos serle fiel.
Rezamos a modo de Salmo
Ant. “Señor, a Ti que sólo sabes amar, con
sencillez te consagro mi ser”.
(Lo rezamos en forma participada, cantando
la antífona cada dos estrofas)
Yo digo de todo
corazón: Tú eres mi Señor, el Dios de mi vida. Tú eres mi bien y fuera de ti
no hay nada.
Tú eres la alegría de mi corazón para
siempre.
Tú eres, Señor, el Todo de mi
existencia,
la plenitud de mi vida.
Mi vida es para ti, mi Bien y mi Todo.
Mis esperanzas están puestas en tus
caminos.
Tú eres el Dios que salva, porque tu
nombre es amor sin medida.
mi
felicidad está pendiente de la palabra de tu boca.
Contigo
me siento segura y la marcha se hace ligera;
contigo
no vacilo al dar mis pasos y me siento acompañada.
Mi
corazón se me alegra y mis entrañas saltan de gozo.
Mi
corazón descansa a tu lado.
Tu
espíritu me conduce a la verdad plena y me siento libre;
tu
amor, constante como una ola, da seguridad a mi vida;
y tu
rostro, como sol de mediodía, inunda de luz mis pasos.
Eres
mi delicia, eres mi esperanza;
eres
mi tesoro, eres mi bien;
soy
feliz contigo y salto de gozo.
Lectora 1
Recordamos y celebramos cómo fue
tocado el corazón de Francisco por el Evangelio, cómo resonaron en él las
palabras de Jesús y se dejó seducir por ellas, de manera que desde ese momento
se convierten en norma de vida para él y toda la orden. Francisco nunca
sospechó la importancia que tuvo aquella experiencia para el futuro de los
hermanos y de la Iglesia. Escuchamos los textos que aquella mañana tocó la vida
de Francisco.
Lectura:
“A estos doces los
envió Jesús con la siguiente instrucción: Id a las ovejas perdidas del pueblo
de Israel. Id anunciando que está llegando el Reino 00del cielo…Curad…gratis lo
recibisteis, dadlo gratis. No llevéis oro, ni plata, ni dinero en el bolsillo,
ni zurrón para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni cayado”. (Mt. 10,5-12)
* “Jesús dijo; si
quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres, así
tendrás un tesoro en los cielos. Luego ven y sígueme”.(Mt. 19,21)
* Entonces se puso a
decir a todo el pueblo: El que quiera venir en pos de mí, que renuncie a sí
mismo, cargue con su cruz de cada día, y me siga. Porque quien quiera salvar su
vida la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.”(Lc. 9,23-24)
Lectora 2
Francisco llevaba un tiempo
buscando y llegó el momento maduro en que dijo: “Esto es lo que yo quiero, esto
es lo que yo busco esto es lo que en lo más íntimo de m corazón, deseo poner en
práctica”(
Dejemos que estas palabras vuelvan a resonar también en
nuestra vida, sin duda forman parte de nuestro marco vocacional.
(Música …Momento de silencio reflexivo)
Canto.
¡Qué detalle Señor…! (N.º 23)
La forma de vida de Francisco y
de cuantos queremos seguir a Jesús dentro de esta familia, se condensan en:
“Guardar el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo,
viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad”. (Rb1)
Así
también lo hemos profesado dentro de nuestro Instituto:
“En Castidad, Pobreza, Obediencia y en Comunidad fraterna,
queremos seguir a Cristo según el Evangelio, norma suprema de nuestra vida,…y
testimoniar ante los hombres el amor gratuito de Dios…”(C15)
(Dejamos
un momento de silencio en el que interiorizamos la fórmula de renovación)
Recitamos juntas:
"En nombre de Dios Padre
que en Jesús me ha elegido
y me ha dado su Espíritu
para caminar hacia la perfección del amor
y porque Jesús vivió
virgen, pobre y obediente.
Yo… queriendo seguirle así,
bajo la protección de la Virgen María,
renuevo mis votos de castidad, pobreza y obediencia
conforme al espíritu y Constituciones de mi Instituto
de Franciscanas Misioneras de la Madre del Divino Pastor.
Y mi resolución de
vivir sólo para Dios,
al servicio de los hombres, mis hermanos".
Canto-
Testamento (N.º 3)
Oramos (Se pueden hacer estas peticiones o
participar espontáneamente con alabanzas o acción de gracias)
* Te damos gracias, Padre, porque nos has convocado a seguir
las huellas de Cristo nuestro Bien y a invitar a otros a hacer el mismo camino.
Renueva en nosotras este deseo, y ayúdanos a traducirlo en opciones concretas.
* Tú, Jesús, te hiciste pobre siendo rico y nos enriqueces con
tu pobreza. Danos la gracia, según tu Espíritu, para participar en esta
pobreza, buscando el Reino de Dios como lo único necesario, haciéndonos
solidarias con los pobres de la tierra.
* Tú, Jesús, fuiste obediente hasta la muerte de cruz y con tu
libertad nos diste libertad. Aviva en nosotras la disponibilidad a la voluntad
amorosa del Padre.
* Tú, Jesús, que entregaste toda tu capacidad de amar por el
Reino y nos llamas a la amistad contigo y con los hermanos, haz que en la
fragilidad de nuestro ser humano podamos expresar la generosidad y la gratuidad
de tu amor.
* Ayúdanos a ser comunidades referenciales de Fe, de Esperanza
y Amor y que cuantos nos vean se sientan llamados a vivir con alegría su
vocación dentro de la Iglesia y en nuestro Instituto.
Oración final (Juntas)
“Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios,
concédenos por ti mismo a nosotros, míseros, hacer lo que sabemos que quieres y
querer siempre lo que te agrada, a fin de que, interiormente purificados,
iluminados interiormente y encendidos por el fuego del Espíritu Santo, podamos
seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo y llegar, por
sola tu gracia, a ti, Altísimo, que en perfecta Trinidad y en simple Unidad
vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente, por todos los siglos de
los siglos. Amén. (Cta O 50-52)
Terminamos
cantando agradecidas:




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