
En un momento determinado de la
cena, se levantó de la mesa y «se puso a lavar los pies de los discípulos». Lo hizo para dar ejemplo a todos y hacerles saber que sus
seguidores deberían vivir en actitud de servicio mutuo: «Lavándoos los pies
unos a otros». El gesto recoge de manera admirable el pensamiento de Jesús. El
gesto es insólito.
En ese gesto, Cristo está tan presente como en la celebración de
la eucaristía. Si entendemos esta equiparación, estaremos en condiciones de
ahondar en el significado de los dos hechos. Lavar los pies era un servicio que
normalmente solo hacían los esclavos. Jesús quiere manifestar que él está entre
ellos como el que sirve. Esto es lo que había hecho Jesús durante toda su vida,
pero ahora quiere hacer un signo, que no deje lugar a la duda. Es importante el
hecho en sí, pero mucho más, lo que quiere significar.
Juan quiso recuperar par la última cena el carácter de recuerdo
de Jesús como don, como entrega. "Yo estoy entre vosotros como el que
sirve." Jesús no renuncia a ninguna grandeza humana, pero denuncia la
falsedad de la grandeza humana que se apoya en el poder. La verdadera grandeza
humana está en parecerse a Dios que se da sin condiciones ni reservas. Todo ser
humano, también Jesús, es un proyecto que tiene que ser llevado a la
realización completa. Esa plenitud a la que puede llegar, está marcada por su
capacidad de darse a los demás.
Pagola
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