
Estamos en verano… quizá no es igual para todos. En un lugar u otro, playa o montaña, trabajando o descansando, con la familia o los amigos, aquí cerca o quizá bien lejos,… estos meses son distintos. La ciudad se vacía, los hoteles se abarrotan, algunos establecimientos cierran sus puertas al público. Y Dios, ¿se coge vacaciones? ¿Cojo yo vacaciones de Dios? ¿Acaso cierra el REINO?
Pues resulta que Dios no cierra por vacaciones. Menos mal. Y es que, aunque, al menos en algunas latitudes, ahora comience el verano y cambiemos de actividad, de ritmo, y toque frenar y quizás descansar, las cosas de Dios no se interrumpen. Sigue la fe, y el amor. Sigue el Reino, y la paz, el perdón, y la Vida. Y así tiene que ser...…
SI TÚ CERRARAS… Supongo que sería algo así como si no existieras o, mejor dicho, como si aun existiendo, desaparecieras. Tú que todo lo sostienes, que me llenas, que me invitas, que me conoces en lo profundo de mis entrañas, que me serenas y me inquietas de forma incomprensible,… cerrando por vacaciones. Tú que estás en el cielo y en el abismo, tú que me creas y me recreas cada día, sea cual sea el tiempo, dices que hasta aquí, que necesitas cambiar de actividad, que aquí hace demasiado calor y, en la otra mitad del Mundo, demasiado frío. ¿Cómo quedaría mi vida, Señor? ¿No podría, en este tiempo, darte yo descanso como haces tú conmigo?
MEJOR SEGUIR ABIERTOS AL MUNDO, ahora y siempre, mirándolo como tú lo miras, como me vas enseñando a abrazarlo, aun con las manos llenas, aun con los pies llagados. Siempre y en todo haciéndote presente, haciéndome presente en el descanso de unos y en el cansancio de otros. Es tiempo de volverme al mundo y de volverme a ti. De cuidarte, porque he descubierto lo importante que eres para mí y el bien que puedes hacer a otros si me dejo en tus manos. Ahora que parece que hay menos clavos a los que agarrarse, sigue siendo tiempo de saltar, porque estás, porque no te agotas, porque te alegras de mi entrega, porque soy feliz contigo, porque eres mi paz.
Pues resulta que Dios no cierra por vacaciones. Menos mal. Y es que, aunque, al menos en algunas latitudes, ahora comience el verano y cambiemos de actividad, de ritmo, y toque frenar y quizás descansar, las cosas de Dios no se interrumpen. Sigue la fe, y el amor. Sigue el Reino, y la paz, el perdón, y la Vida. Y así tiene que ser...…
SI TÚ CERRARAS… Supongo que sería algo así como si no existieras o, mejor dicho, como si aun existiendo, desaparecieras. Tú que todo lo sostienes, que me llenas, que me invitas, que me conoces en lo profundo de mis entrañas, que me serenas y me inquietas de forma incomprensible,… cerrando por vacaciones. Tú que estás en el cielo y en el abismo, tú que me creas y me recreas cada día, sea cual sea el tiempo, dices que hasta aquí, que necesitas cambiar de actividad, que aquí hace demasiado calor y, en la otra mitad del Mundo, demasiado frío. ¿Cómo quedaría mi vida, Señor? ¿No podría, en este tiempo, darte yo descanso como haces tú conmigo?
MEJOR SEGUIR ABIERTOS AL MUNDO, ahora y siempre, mirándolo como tú lo miras, como me vas enseñando a abrazarlo, aun con las manos llenas, aun con los pies llagados. Siempre y en todo haciéndote presente, haciéndome presente en el descanso de unos y en el cansancio de otros. Es tiempo de volverme al mundo y de volverme a ti. De cuidarte, porque he descubierto lo importante que eres para mí y el bien que puedes hacer a otros si me dejo en tus manos. Ahora que parece que hay menos clavos a los que agarrarse, sigue siendo tiempo de saltar, porque estás, porque no te agotas, porque te alegras de mi entrega, porque soy feliz contigo, porque eres mi paz.
Pastoralsj
No hay comentarios:
Publicar un comentario