Es una conducta inmadura corregir a otros sin ver los propios defectos. Nunca cambian tanto las cosas como cuando cambia uno mismo. No cargues con los defectos de los demás. Es un peso demasiado grande para ti. Cada noche aligera tu mochila de los fallos de los otros. Las mediocridades de los demás con muy complicadas para ti, déjaselas a Dios.
Limpia tú, Señor, mis ojos. Hazme bañar en la inocencia. Así embelleceré a los demás con la mirada.
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