LA CUARESMA DE MARÍA

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La Cuaresma de María se prolongó toda la vida de Cristo. Fueron treinta y tres años de travesía y de profunda preparación y de cercanía con Jesús. Una catequesis de silencio, de entrega, de renuncias, de discreción, de servicio, de compromiso.

Ella recorrió este camino cuaresmal aceptando los compromisos inherentes a su «Sí» a Dios. Y en el momento cumbre, decisivo para la misión de su Hijo, pudo mantenerse firme a los pies de la Cruz. No lo hizo únicamente como Madre desgarrada por el dolor sino con una entrega absoluta, como parte de su ofrenda al Padre. María no fue un personaje más en el cuadro del Gólgota, fue un personaje crucial en los trazos de la Pasión. Y esta es la enseñanza que obtengo hoy de María: su preparación hacia la Pascua.

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