¡ES EL SEÑOR!
En un cuento hasídico recogido por Martin Buber y que tiene como título «El juego del escondite», el nieto de Rabí Baruch, un anciano rabino, jugaba un día al escondite con otro niño. Estuvo escondido mucho tiempo pensando que su compañero le estaba buscando hasta que, cansado de esperar, salió de su escondite y corrió llorando a contarle a su abuelo, el anciano rabí, que su amigo ni siquiera se había puesto a buscarle. Los ojos de Rabí Baruch se llenaron también de lágrimas y dijo: «Eso es también lo que dice el Señor: "Me escondo y nadie me busca..."».
UNA VEZ EN LA VIDA, ESTO PUEDE SUCEDER
De vez en cuando vemos una película o leemos un libro que nos emociona, al contar una historia de superación, al narrar la victoria de los pequeños frente a un sistema que lo controla todo. Y ahí hay épica, y hay una cierta sensación de justicia frente a un mundo desigual, y un relato que nos invita a creer que, si sueñas, si te esfuerzas, si pones todo tu empeño y talento en juego, cualquier cosa es posible.
EN VERDAD, HA RESUCITADO
Una mujer en su gesto valiente de salir de sí misma, superando la resignación de quedarse en casa, oye la canción de la resurrección.
Sin Jesús se siente perdida. Aunque todo esté vacío, si amamos a Jesús, ya estamos viviendo la resurrección. ¿Cómo cerrar las puertas del alma a la alegría que Jesús nos regala en el camino?
¡RESURRECCIÓN YA!
¿Cuándo voy a empezar a vivir resucitado? ¿Tengo que esperar a morir para asomarme a tu gloria? ¿Es el único paso posible? Tal vez, pero, por otra parte, ¿no hay en la vida muchas cosas pequeñas –o inmensas– que van muriendo y naciendo de nuevo, distintas, mejores, reconciliadas? ¿Y no hay sepulcros esperando vaciarse?
En mí y en otros. La vida ya está llamada a ser pascua, a vivirse en esa tensión insalvable entre la entrega y la acogida, el dolor y la dicha infinita, la vida entregada y la VIDA recibida…
Pastoralsj
SIEMPRE ES PASCUA
Siempre es Pascua para quien vive en fe y en amor.
Siempre es Pascua para quien sabe que en Cristo Jesús la muerte ha sido vencida.
Siempre resucita quien vive en Cristo y hace presente el amor.
Siempre podemos decir ante el dolor, ante la muerte, ante las desgracias que: "Cristo ha resucitado". La resurrección cambia nuestra suerte, como cambió el destino de las mujeres.
Ellas fueron las primeras en dar testimonio de que Cristo había resucitado; llevaron a todos la gran noticia de la resurrección.
Déjate evangelizar y anuncia, con tu vida, que Cristo vive.
Lleva la luz de la fe en los ojos, la alegría en el corazón, la fortaleza en el ánimo, amor en todos tus gestos, porque Cristo ha resucitado.
El nos ha dado la luz de la fe y la antorcha de la esperanza.
El nos ha anunciado la paz y nos fortalece en las adversidades.
El ha derramado sobre nosotros el Espíritu Santo, que es el don inefable de nueva vida que nace de la Pascua del Señor.
Cipe
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