Hoy quiero que mi mano derecha sepa lo que hace tu izquierda
o
Son marido y mujer, y viven en las condiciones
miserables que puedes ver. Viven relativamente cerca de la casa de los Hermanos
en Pailin (Cambodia).
La otra tarde el Hermano Francis me llevó a visitarles.
Los Hermanos
les han construido con sus propias manos un cuarto de baño medio decente, les
llevan regularmente arroz, pagan medicinas y algunos otros gastos… y
no quieren que se sepa.
Estoy casi violando su secreto. A pesar de los pesares este
señor pinta cuadros, como puedes ver en las fotos, por supuesto en papeles y
con pinturas que los Hermanos les llevan. No puedes ni imaginarte la
belleza de sus sonrisas cuando
nos vieron aparecer. A pesar de sus deformaciones físicas, a mi me parecieron ángeles. Y es que lo son, en el
genuino sentido de la palabra; ángeles, enviados de Dios para
traerme su mensaje: la belleza está en el interior, la felicidad no tiene que
ver mucho con el dinero.


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